
Amo el febril efecto
del alcohol en la sangre;
cuando me miras
con esa extraña mirada
de burbujas en los ojos,
de burbujas q' sonríen
con una sonrisa exaltada,
frenética,
en la q' asoma un sutil atisbo
de tu 'yo' más verdadero.
¡Toda esa basura maloliente
q' guardas en el corazón
tan lleno de flores,
sapos y lagartijas!
Quiero lastimarte
y hacerte reir en el intento.
Temo por tu vida
q' se pierde
en cada gota de tiempo,
en cada gota anestésica de alcohol
q' por un instante
te deja desnuda
y sin miedo a ser.
¡Qué absurda fantasía
aquella q' nubla la realidad
sólo por un débil instante!
Los narcóticos q' alteran el ánimo, q' aturden, sacudiendo la consciencia, q' transfiguran la realidad, q' revelan mundos q' no están a la vista para la consciencia ordinaria, pueden matar.
Esa es la gran paradoja. Aquello q' activa hasta la última sensibilidad para la vida acelera el proceso q' toda vida tiene como propósito y sentido; el de la muerte. Lo q' arde más fuerte, se quema más rápido.
Esa es la gran paradoja. Aquello q' activa hasta la última sensibilidad para la vida acelera el proceso q' toda vida tiene como propósito y sentido; el de la muerte. Lo q' arde más fuerte, se quema más rápido.











