viernes, 1 de enero de 2010





¡Qué olorosa putrefacción
cuando las carnes fallecen;
qué absurdo dolor,
el de los q' quedan penando...

...hasta q' al final
también ellos dormirán
bajo la tierra,
y serán comidos por los gusanos
y las raíces de los árboles.

Yo los he visto nacer,
chillar, y morir
tantos milenios.
Sus fornicaciones añejas
se repiten
como el amanecer de los días.
Vivo en ellos
sin q' lo sepan,

en su raíz más profunda.

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