viernes, 1 de enero de 2010





Tu monstruosa belleza me atrapa;
devórame hasta q' ya no quede nada
de mi ruidosa carne
q' se ofrece desnuda al mundo
como un banquete florido.

Tu asquerosa divinidad
la reclama para sí;...

..ó en lugar de ello,
vomita sobre mí
tu inagotable parloteo
sin escucharme un segundo
y sin tomarte un momento
para pensar lo q' dices,
animal parlante
q' andas sin ver,
y sin oír
hasta q' tus carnes
se pudran en la tierra.


Tu corazón te odiará por eso
y al final
detendrá sus latidos.

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